Posted by: Ernesto P. de Leon | December 10, 2009

Un buen motivo para triunfar

El amor y honra a tus padres debe ser la motivación para luchar grandes batallas y ser vencedor en Cristo.
En el Salmo 51:5 David dice: He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Cuando el rey David pecó con Betsabé, recordó el pecado de su madre pero no para excusarse, sino para levantarse. Muchos se dan por vencidos ante sus errores y se justifican con las debilidades de sus padres. Dicen: “soy adúltero y pobre porque mis padres lo fueron”. David confesó su pecado y se levantó. Entonces Dios estuvo allí y lo bendijo. La Biblia dice que el justo podrá caer siete veces y esa misma cantidad de veces se levantará.
El gran plan de Dios
Habla sobre el designio de Dios:

Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
1ra. de Samuel 16:1

Samuel lloraba a Saúl y el Señor lo reprende. A veces lloramos a personas que Dios ha desechado. No lo hagas, ten fe en Su discernimiento.
Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová. Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová. E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.
1ra. de Samuel 16: 6 -10 Read More…

Posted by: Ernesto P. de Leon | December 10, 2009

Atado a una palmera

La actitud que tengas determina lo que la Palabra hace contigo, no sólo ahora, sino eternamente. Una perla de sabiduría divina tiene más valor que cualquier cantidad de dinero.

Deborah era una mujer ungida, con autoridad divina, con discernimiento espiritual. Ella sabía lo que Dios quería, cómo y de qué manera, pero tenía su ministerio abajo de un árbol, una palma. En el Cuerpo de Cristo hay muchos jóvenes con revelación y bendición de Dios, pero muchos están amarrados a una palma, y hoy he venido a sacarte de ahí porque Dios te va a llevar a hacer grandes cosas. Qué hace que una mujer como Deborah esté en un lugar como ese? Una crisis de identidad. Ella vivía en una generación que estaba convencida que una mujer no podía hacer grandes cosas, y aunque ella tenía sueños de revelación, todos decían que no podía. Es probable que tú has estado luchando entre lo que Dios te hace ver en tu espíritu, y lo que la gente quiere que veas.
Jueces 4:1-10 Read More…

Posted by: Ernesto P. de Leon | December 10, 2009

Valorando el corazón de Papá

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
Efesios 6:1-3.

 

Si honras a tu padre y madre, te irá bien. Dios dejó un mandamiento a todos los hijos: “Honra padre y madre”; dejó un mandamiento a los matrimonios: “no adulterarás”, pero no dejó ninguno para los padres. Hay una promesa si uno honra padre y madre, pero no dice nada si un padre abandona a sus hijos. Ese padre hace mal, pero un hijo que deshonra a su padre, hace peor.
Si un niño aprende la obediencia a sus padres, obedece cualquier autoridad. Es más fácil que un hijo se olvide de su papá, a que un padre de un hijo. A medida que creces, tu dependencia de tus padres va disminuyendo, y cuando te casas, ya no dependes de ellos. Por eso, Dios pone un mandato para que nunca te olvides de tus padres. Ellos tienen depositado adentro algo que Dios permite que se active en el cielo para bendecir tu vida si tú los honras.

Cuando eres joven, dejas de ver las virtudes para ver sus errores. Cuando eras niño, tu padre era tu superhéroe, pero empiezas a madurar y te das cuenta que no lo es, que las cosas no son como pensaste y comienzas a ver sus errores. Somos buenos para reclamar, y lamentablemente, algunos cristianos se han dedicado a decir que sus papás son más malos con tal de hacer ver mejor a Dios. Quieren hacer ver más bueno a Dios, haciendo más malos a sus padres. Dios no se agrada de eso, él no bendice donde se deshonra a los padres. Read More…

Posted by: Ernesto P. de Leon | December 10, 2009

La Paternidad de Dios

Nadie puede quitarte a tu Padre Celestial que desea consolarte y bendecirte.
La Biblia dice que Moisés se sostuvo viendo al invisible, no lo veía pero lo tenía. Lo mismo sucede con nosotros. Tenemos a nuestro Padre Celestial que nos cubre y protege aunque no lo veamos.
Jesús nos rescató de la vana manera de vivir que heredamos de nuestros padres. Por más que tengamos a papá y mamá en casa, por muy buenos que sean siempre cometerán errores y sólo Dios, nuestro Padre eterno puede librarnos de tomar ese ejemplo e imitarlos en lo malo.

Jesús siempre se refirió a Dios como “Padre”, fue el primero en hacerlo. En todo el Antiguo Testamento no encontramos a nadie decirle Padre al Señor. Solamente Eliseo llamó así a Elías, pero nunca a Dios. Pero Jesús no lo llamaba “Jehová” sino “Padre” porque deseaba traer la esencia de Dios sobre nosotros. Imítalo, ten la confianza de llamarlo así y hablarle siempre, en todo momento.

Las bendiciones del Padre Celestial
La gente me critica porque soy bendecido, pero ya no me importa porque todo lo que tengo son regalos que recibo de mi Padre. Una vez me obsequiaron un anillo que ofrendé al Señor para poder tener un programa de televisión que bendijera a millones de personas. Cuando lo puse ante Su altar, Él me cuestionó porque yo sentía temor de usarlo. Me daba miedo lo que dijera la gente, sabía que iban a criticarme. Entonces el Señor, de la misma forma que me movió a milagros y sanaciones, con el mismo amor con el que me pidió que le construyera un templo, me dijo: “te apena que vean cómo te tengo”. Desde entonces no me importan las murmuraciones y estoy orgulloso de las bendiciones que recibo por dedicar mi vida a Su obra. Soy doblemente dichoso porque me enaltece como hijo y como siervo Suyo que dejó todo por el Evangelio. Read More…

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